lunes, 5 de mayo de 2014

Práctica del amor

La esencia de todo el trabajo espiritual es trascender la mente. Mientras nos mantenemos en el mundo de nuestros pensamientos, ideas, creencias, conceptos y demás, seguimos alejados de lo verdaderamente espiritual. 
  Suele resultar sumamente difícil ir más allá de la mente, especialmente cuando lo intentamos través de razonamientos y reflexiones. De un orden diferente es la práctica del amor. Mientras que la mente nos hace percibir a los demás de una manera particular, el amor nos lleva a descubrirles...

jueves, 3 de abril de 2014

Meditación para el dolor de la vida

Tratamos de vivir sin problemas. Hacemos cualquier cosa para sentir que tenemos un cierto dominio sobre nuestra vida. Tenemos la idea de que ciertos comportamientos nos llevarán a estar a salvo. Queremos creer que si actuamos de ciertas maneras como ser correctos, hacer todo bien, ser buenas personas o estar muy alertas, viviremos sin problemas. Necesitamos pensar que podemos llegar a dominar todo lo que nos suceda y que llegará un día en que todo nos salga bien. 
No obstante, lo cierto es que vamos a experimentar muchas dificultades en el futuro, hagamos lo que hagamos...

martes, 4 de marzo de 2014

MAS ALLÁ DE LO QUE PENSAMOS

La realidad es abierta, inefable, luminosa y serena. Esto es lo que somos y lo que expresan todas las cosas y fenómenos del mundo en que vivimos. Nuestra naturaleza última está más allá de cualquier desdicha o temor y todos los seres participamos de esta esencia inconcebible y atemporal. 
El trabajo interior, el llamado camino espiritual, es el proceso de despertar la lucidez que desvela esta verdad última de la existencia. Meditamos, hacemos ejercicios de indagación, buscamos el silencio, repetimos mantras y oraciones, etc., con el propósito de alcanzar sabiduría.  
Uno de los principales problemas a sortear es...

lunes, 3 de febrero de 2014

Introducción a la Naturaleza Primordial


Todas las prácticas espirituales son para llegar a la sabiduría de reconocer lo que verdaderamente somos, la naturaleza primordial de la existencia.
Ahora bien, cuando buscamos esta sabiduría, el enfoque es muy diferente de lo que estamos habituados. La sabiduría se despierta cuando aprendemos a parar, cuando dejamos de buscar experiencias espirituales y cuando dejamos de usar los pensamientos para vislumbrar la realidad de la vida.




viernes, 24 de enero de 2014

Cuando nos hacen daño

Por si no hubieran suficientes problemas en la vida, las personas nos hacemos daño. Es más frecuente de lo que nos gustaría. Aunque en esencia todos tenemos esta naturaleza primordial pura y luminosa, muchas personas viven en la ignorancia, el egoísmo y el miedo, y hacen mucho daño.
Cuando nos dañan hay al menos tres cosas diferentes que atender...

miércoles, 4 de diciembre de 2013

Tiempos difíciles


En ocasiones la necesidad de salud, equilibrio emocional o bienestar nos lleva a indagar en las disciplinas espirituales y la meditación. Además, es bastante frecuente experimentar los primeros beneficios de la práctica de la meditación en poco tiempo. Mucha gente manifiesta que la meditación le ayuda a relacionarse mejor, vivir con menos tensiones y mejorar su calidad emocional. Una prueba de ello es el auge que en los últimos años está teniendo la meditación Mindfulness en el terreno de la psicoterapia; algo que ha sido posible gracias a los numerosos estudios científicos que avalan su eficacia como tratamiento complementario en diversos tratamientos.
      No obstante, meditar y crecer espiritualmente es mucho más que buscar estar bien.

viernes, 8 de noviembre de 2013

Caminos vitales

Las personas buscamos un significado a todo este gran juego de luces y sombras que es la vida. Necesitamos que tenga sentido y si no lo encontramos nos desesperamos, nos frustramos y nos volvemos negativos. 
  Para vivir una vida razonablemente satisfactoria tenemos tres posibilidades. La primera opción es conseguir aumentar nuestras tendencias emocionales positivas y aprender a disfrutar de las cosas cotidianas.  La segunda opción, más satisfactoria y gozosa es emplear nuestras habilidades, talentos y capacidades con frecuencia; usarlos en el trabajo, en las relaciones sociales, en los momentos de ocio y demás. La tercera posibilidad es la más completa y satisfactoria, y se refiere a enfocarse en algo que uno valora y emplear la energía vital en alcanzarlo. Incluye valores como la familia, el desarrollo personal, la formación, el camino espiritual, etc.

lunes, 18 de febrero de 2013

La vida como potencial

Lo que distingue y caracteriza a los sabios es que se ven a sí mismos diferentes. Es decir, la sabiduría no reside en hacer cosas distintas a los demás sino en la percepción que uno tiene de sí mismo. El modo en que nos vemos a nosotros mismos determina cómo vivimos la vida y las experiencias de la vida, determina lo que atraemos a nuestra vida y lo que hacemos imposible de alcanzar. La forma en que nos percibimos determina lo que pensamos de nosotros mismos y las formas de resolver problemas, dificultades, relaciones y demás. Determina nuestras reacciones emocionales, decisiones y los caminos que elegimos transitar en la vida.
      La cuestión de la imagen personal puede abordarse desde muchos diferentes niveles y la explicación varía según la etapa de evolución personal de que estemos hablando. No obstante, hay un principio básico fundamental. Las personas no somos entes hechos y terminados mas bien somos un proceso con un potencial inagotable.
      Es frecuente pensar que somos individuos definidos con una personalidad concreta. De hecho es la perspectiva de nuestra cultura. Nos dicen que a cierta edad, ya somos adultos, estamos formados y somos responsables de nuestros actos. A partir de ahí, la vida es adquirir y poseer. Todo lo que hacemos se añade al individuo que somos como un decorado. El miedo a la debilidad, la soledad y dejar de existir determinan nuestros deseos. Huyendo de estos tres miedos fundamentales, tratamos de envolvernos de poder, relaciones y seguridad. Todo esto lo llevamos a todas las facetas de nuestra vida, familiar, laboral, académica, social, etc.
      Unas veces tenemos éxito y otra no. La cuestión es que nos vemos como individuos definidos que han adquirido ciertas condiciones para hacer la vida más o menos favorable.  Desde esta perspectiva constantemente experimentamos pérdidas, fracasos y fallos en el mundo que nos hemos ido construyendo. Los miedos surgen una y otra vez, de modo que, según estemos condicionados, volvemos a sentirnos inseguros, débiles, solos, aislados o incapaces de abordar la vida.
      Así funcionamos la mayoría de nosotros; sin embargo, esta perspectiva tan rígida es falsa. No somos individuos terminados cuando llega una edad. Las personas estamos en constante cambio y transformación. Nada está definido, nadie es definitivo.
      Una perspectiva radicalmente diferente es vernos como seres vivos con un inmenso potencial por desarrollar. Podemos aprender, desarrollar habilidades, desplegar aptitudes, generar cualidades, despertar mayor lucidez, etc. De hecho este es el punto de vista en que se basa todo el camino interior. La llamada iluminación espiritual simboliza el máximo potencial que puede alcanzar cualquier ser.
      Podemos creer en esta visión pero esto no es suficiente. Lo importante es la percepción. Cuando uno se vislumbra a sí mismo como una energía cambiante con inmensas posibilidades latentes el sentido de la vida cambia.  Todo gira en torno al  propósito de estar más despierto, adquirir nuevas cualidades o desarrollar algún tipo de habilidad.
      Muchas personas llegan a cierta época de su vida en que no encuentran el sentido de nada. Quizás tenían algunos objetivos familiares o laborales, y no han podido alcanzarlos, o tal vez sí los han logrado, pero ahora les aborda una desilusión o una decepción con lo que tienen o lo que son. A menudo estas personas intentan encontrar nuevas ilusiones pero continuamente se les escapan de las manos, muchas veces sólo les queda apoyarse en una resignación serena.
      Cuando entendemos que la vida es desarrollar el potencial que somos, esto no sucede. Todas las situaciones, todas las épocas de la vida, sirven para evolucionar, crecer y aprender. En realidad se trata de estar en armonía con el cosmos. Desde hace catorce mil millones de años, el universo ha estado evolucionando. Desde las primeras explosiones, hasta la formación de las estrellas y la aparición de los primeros organismos unicelulares, el universo ha estado en crecimiento y aprendizaje. La vida, desde que se inició hace tres mil quinientos millones de años, hasta hoy en que los seres humanos representamos una combinación complejidad sorprendente, ha sido un proceso de aprendizaje a través de ensayo y error.
      Antes del inicio del universo, en esa vasta e inmensa nada, había un potencial. Estaba la posibilidad de que nosotros estuviéramos; allí, hace miles de millones de años, tú y yo existíamos como posibilidad. Una posibilidad que hoy se ha hecho real. Los seres humanos formamos parte del universo, no estamos separados, el universo no es nuestro. Pertenecemos al universo. Así pues, también somos un potencial a desarrollar, una conciencia que puede ser más consciente, una cualidades que pueden manifestarse, una lucidez más abierta, etc. Evolucionar y crecer es ponernos en sintonía con el universo. Es armonizarnos con la corriente de la vida.
      El sentido de cada momento de nuestra existencia es evolucionar y crecer, hacernos más sabios, más compasivos, más generosos, más pacientes, más serenos, más alegres, más amorosos, con más sentido del humor, más vivos, etc. Es preciso que nos detengamos de vez en cuando a analizar si estamos en sintonía con todo. Si estamos aprendiendo o hemos olvidado hacerlo, si creemos en el potencial que tenemos o nos hemos anquilosado en una visión rígida de nosotros mismos.
      Todo lo que nos sucede en la vida sirve para evolucionar, todo es una herramienta para crecer en sabiduría y compasión,  nada es baldío. Una enfermedad, la pérdida de un ser querido, el fracaso de una relación, una ofensa malintencionada, etc., todo son ocasiones para  desarrollar el potencial que reside en nosotros. Necesitamos aprender a extraer la esencia de la vida, necesitamos ponernos en armonía con el cosmos y dejarnos formar parte del inagotable proceso evolutivo en que estamos inmersos.