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lunes, 9 de mayo de 2016

Más allá de Mindfulness


No pongas límites a lo que puedes lograr
No importa cómo haya ido tu vida hasta ahora
Lama Thubten Yeshe (1935-1984)

La práctica de la Atención Plena o Mindfulness es extraordinaria. Avalada por cada vez más estudios controlados, se está viendo que no en vano ha perdurado más de 2500 años. Entre sus más importantes beneficios señalaría que, por una parte tiene el efecto de cesar la creación de sufrimiento y por otra, sirve de plataforma para la indagación hacia nuestra naturaleza primordial.

martes, 15 de diciembre de 2015

Conocer lo Primordial

Esta Naturaleza Primordial es la esencia de todo lo que existe, es lo que somos y lo que son todos los objetos con los que nos relacionamos. Es aquello de lo que todo está formado. No puede expresarse ni definirse. Cualquier concepto acerca de ella solo lleva a la confusión y nos conduce a distraernos de ella. No debería hablarse de ella pero evitar hacerlo es emplazarla en lo inexistente. De modo que no tenemos más remedio que expresarla a sabiendas de lo inoportuno de mencionarla.

viernes, 23 de octubre de 2015

Un paso más...


Un paso más...
Encarnar los valores de la Naturaleza Primordial

Si quieres saber cuál es tu grado de evolución en el camino espiritual puedes verlo en tu forma de reaccionar al dolor de la vida. Puedes comprobar si estás aprendiendo algo observando cómo reaccionas a los momentos de inseguridad, miedo, incertidumbre, desamparo o dependencia.

martes, 14 de julio de 2015

Evolución personal y Relaciones

Uno de los hitos más significativos en la evolución de cualquier ser humano es trascender la mente. Vivimos en un mundo de conceptos, opiniones, creencias, significados y demás; vivimos condicionados por los prejuicios, expectativas, interpretaciones y definiciones que hemos adquiriendo a lo largo de la vida sin ninguna elección. Todo esto tiene su sentido y utilidad pero tiene un aspecto muy nocivo...

jueves, 26 de febrero de 2015

Sobre la Indagación

Hace un par de meses, en la entrada Indagación, propuse la siguiente tarea:

Haz una meditación sobre la naturaleza primordial. 
Luego, desde la intuición toma una de las preguntas, y deja que se desarrolle la indagación. 
A lo largo del día trae el pregunta a tu mente constantemente y aplícala a lo que estés viviendo en ese momento. 
Haz este ejercicio durante tres días, con cada una de las indagaciones. 

Ahora me gustaría abrir un espacio en el COMPARTIR vuestra la experiencia.
Os invito a escribir en la sección de Comentarios y a leer lo que otros han escrito.

miércoles, 21 de enero de 2015

Entrevista a Juan Manzanera 3ª parte

ENTREVISTA OFRECIDA por
aomm.TV (Clases online de yoga, pilates y meditación ) y
YOGAenred (Revista digital dedicada al mundo del Yoga)

Ver Video:

jueves, 4 de diciembre de 2014

Indagación

Parece haber dos razones principales por las que las personas nos acercamos al camino espiritual. Una de ellas, son los momentos de apertura y lucidez. La otra, la más común, son las experiencias de sufrimiento. Para algunas personas la espiritualidad es algo muy normal y cotidiano, mientras que para otros...

miércoles, 19 de noviembre de 2014

El camino interior

Nuestra naturaleza humana nos lleva a huir de las experiencias desagradables y buscar bienestar y placer, de modo que inventamos todo tipo de actividades y tareas para encontrar satisfacción y sentido. Básicamente buscamos salud, éxito, reconocimiento y ganancias, y tratamos de evitar la enfermedad, el fracaso, la crítica y las pérdidas. Sin embargo, este planteamiento...

jueves, 13 de noviembre de 2014

Entrevista a Juan Manzanera 2ª parte

ENTREVISTA OFRECIDA por
aomm.TV (Clases de yoga, pilates y meditación online) y
YOGAenred (Revista digital dedicada al mundo del Yoga)

Ver Video:

miércoles, 8 de octubre de 2014

Desear el Despertar

Cuando entramos en un templo o nos sentamos a meditar es habitual hacer algún tipo de reverencia, algo que nos recuerda rendirnos a lo más profundo. Si queremos avanzar en este camino hacia la realidad que somos, cada día y cada momento de nuestra vida deberíamos preguntarnos ¿a qué le estoy dando importancia ahora? ¿A qué me estoy postrando en este momento?  ¿A qué le estoy sirviendo con este comportamiento al ego o a la naturaleza primordial? 
      Todos los maestros hacen una afirmación clara...

miércoles, 24 de septiembre de 2014

Meditación: Experiencia y Conciencia

Lo que nos impide reconocer lo que verdaderamente somos, la Naturaleza Primordial, es estar excesivamente inmersos en las experiencias cotidianas. Reconocer la conciencia que percibe lo que sucede es uno de los métodos más extraordinarios para soltar la identificación con el cuerpo y la mente y acceder a nuestro ser esencial.
VIDEO MEDITACION:


miércoles, 3 de septiembre de 2014

El destino de aprender

(Madurar, 2ª parte)

En general, tenemos bastantes dificultades en abandonar la reacción victimista, seguimos echando la culpa al mundo, a los demás o incluso a nosotros mismos por todo lo malo que nos sucede. Cuando surge alguna dificultad, lo más frecuente es quejarnos y rechazarla. Es una reacción aprendida y compartida con amigos, familia, conocidos y la sociedad en general. Cambiar esto no es fácil...

viernes, 18 de julio de 2014

Madurar

La vida es algo extraordinario y sin embargo exigente.  Tenemos un gran potencial de lucidez que nos da la posibilidad de acceder a nuestra naturaleza primordial. Pero, al mismo tiempo, tenemos una gran habilidad de caer en la ignorancia, la ofuscación y la ceguera. Nosotros mismos nos convertimos en nuestro mayor enemigo...

martes, 4 de marzo de 2014

MAS ALLÁ DE LO QUE PENSAMOS

La realidad es abierta, inefable, luminosa y serena. Esto es lo que somos y lo que expresan todas las cosas y fenómenos del mundo en que vivimos. Nuestra naturaleza última está más allá de cualquier desdicha o temor y todos los seres participamos de esta esencia inconcebible y atemporal. 
El trabajo interior, el llamado camino espiritual, es el proceso de despertar la lucidez que desvela esta verdad última de la existencia. Meditamos, hacemos ejercicios de indagación, buscamos el silencio, repetimos mantras y oraciones, etc., con el propósito de alcanzar sabiduría.  
Uno de los principales problemas a sortear es...

lunes, 3 de febrero de 2014

Introducción a la Naturaleza Primordial


Todas las prácticas espirituales son para llegar a la sabiduría de reconocer lo que verdaderamente somos, la naturaleza primordial de la existencia.
Ahora bien, cuando buscamos esta sabiduría, el enfoque es muy diferente de lo que estamos habituados. La sabiduría se despierta cuando aprendemos a parar, cuando dejamos de buscar experiencias espirituales y cuando dejamos de usar los pensamientos para vislumbrar la realidad de la vida.




miércoles, 4 de diciembre de 2013

Tiempos difíciles


En ocasiones la necesidad de salud, equilibrio emocional o bienestar nos lleva a indagar en las disciplinas espirituales y la meditación. Además, es bastante frecuente experimentar los primeros beneficios de la práctica de la meditación en poco tiempo. Mucha gente manifiesta que la meditación le ayuda a relacionarse mejor, vivir con menos tensiones y mejorar su calidad emocional. Una prueba de ello es el auge que en los últimos años está teniendo la meditación Mindfulness en el terreno de la psicoterapia; algo que ha sido posible gracias a los numerosos estudios científicos que avalan su eficacia como tratamiento complementario en diversos tratamientos.
      No obstante, meditar y crecer espiritualmente es mucho más que buscar estar bien.

viernes, 8 de noviembre de 2013

Caminos vitales

Las personas buscamos un significado a todo este gran juego de luces y sombras que es la vida. Necesitamos que tenga sentido y si no lo encontramos nos desesperamos, nos frustramos y nos volvemos negativos. 
  Para vivir una vida razonablemente satisfactoria tenemos tres posibilidades. La primera opción es conseguir aumentar nuestras tendencias emocionales positivas y aprender a disfrutar de las cosas cotidianas.  La segunda opción, más satisfactoria y gozosa es emplear nuestras habilidades, talentos y capacidades con frecuencia; usarlos en el trabajo, en las relaciones sociales, en los momentos de ocio y demás. La tercera posibilidad es la más completa y satisfactoria, y se refiere a enfocarse en algo que uno valora y emplear la energía vital en alcanzarlo. Incluye valores como la familia, el desarrollo personal, la formación, el camino espiritual, etc.

lunes, 18 de febrero de 2013

La vida como potencial

Lo que distingue y caracteriza a los sabios es que se ven a sí mismos diferentes. Es decir, la sabiduría no reside en hacer cosas distintas a los demás sino en la percepción que uno tiene de sí mismo. El modo en que nos vemos a nosotros mismos determina cómo vivimos la vida y las experiencias de la vida, determina lo que atraemos a nuestra vida y lo que hacemos imposible de alcanzar. La forma en que nos percibimos determina lo que pensamos de nosotros mismos y las formas de resolver problemas, dificultades, relaciones y demás. Determina nuestras reacciones emocionales, decisiones y los caminos que elegimos transitar en la vida.
      La cuestión de la imagen personal puede abordarse desde muchos diferentes niveles y la explicación varía según la etapa de evolución personal de que estemos hablando. No obstante, hay un principio básico fundamental. Las personas no somos entes hechos y terminados mas bien somos un proceso con un potencial inagotable.
      Es frecuente pensar que somos individuos definidos con una personalidad concreta. De hecho es la perspectiva de nuestra cultura. Nos dicen que a cierta edad, ya somos adultos, estamos formados y somos responsables de nuestros actos. A partir de ahí, la vida es adquirir y poseer. Todo lo que hacemos se añade al individuo que somos como un decorado. El miedo a la debilidad, la soledad y dejar de existir determinan nuestros deseos. Huyendo de estos tres miedos fundamentales, tratamos de envolvernos de poder, relaciones y seguridad. Todo esto lo llevamos a todas las facetas de nuestra vida, familiar, laboral, académica, social, etc.
      Unas veces tenemos éxito y otra no. La cuestión es que nos vemos como individuos definidos que han adquirido ciertas condiciones para hacer la vida más o menos favorable.  Desde esta perspectiva constantemente experimentamos pérdidas, fracasos y fallos en el mundo que nos hemos ido construyendo. Los miedos surgen una y otra vez, de modo que, según estemos condicionados, volvemos a sentirnos inseguros, débiles, solos, aislados o incapaces de abordar la vida.
      Así funcionamos la mayoría de nosotros; sin embargo, esta perspectiva tan rígida es falsa. No somos individuos terminados cuando llega una edad. Las personas estamos en constante cambio y transformación. Nada está definido, nadie es definitivo.
      Una perspectiva radicalmente diferente es vernos como seres vivos con un inmenso potencial por desarrollar. Podemos aprender, desarrollar habilidades, desplegar aptitudes, generar cualidades, despertar mayor lucidez, etc. De hecho este es el punto de vista en que se basa todo el camino interior. La llamada iluminación espiritual simboliza el máximo potencial que puede alcanzar cualquier ser.
      Podemos creer en esta visión pero esto no es suficiente. Lo importante es la percepción. Cuando uno se vislumbra a sí mismo como una energía cambiante con inmensas posibilidades latentes el sentido de la vida cambia.  Todo gira en torno al  propósito de estar más despierto, adquirir nuevas cualidades o desarrollar algún tipo de habilidad.
      Muchas personas llegan a cierta época de su vida en que no encuentran el sentido de nada. Quizás tenían algunos objetivos familiares o laborales, y no han podido alcanzarlos, o tal vez sí los han logrado, pero ahora les aborda una desilusión o una decepción con lo que tienen o lo que son. A menudo estas personas intentan encontrar nuevas ilusiones pero continuamente se les escapan de las manos, muchas veces sólo les queda apoyarse en una resignación serena.
      Cuando entendemos que la vida es desarrollar el potencial que somos, esto no sucede. Todas las situaciones, todas las épocas de la vida, sirven para evolucionar, crecer y aprender. En realidad se trata de estar en armonía con el cosmos. Desde hace catorce mil millones de años, el universo ha estado evolucionando. Desde las primeras explosiones, hasta la formación de las estrellas y la aparición de los primeros organismos unicelulares, el universo ha estado en crecimiento y aprendizaje. La vida, desde que se inició hace tres mil quinientos millones de años, hasta hoy en que los seres humanos representamos una combinación complejidad sorprendente, ha sido un proceso de aprendizaje a través de ensayo y error.
      Antes del inicio del universo, en esa vasta e inmensa nada, había un potencial. Estaba la posibilidad de que nosotros estuviéramos; allí, hace miles de millones de años, tú y yo existíamos como posibilidad. Una posibilidad que hoy se ha hecho real. Los seres humanos formamos parte del universo, no estamos separados, el universo no es nuestro. Pertenecemos al universo. Así pues, también somos un potencial a desarrollar, una conciencia que puede ser más consciente, una cualidades que pueden manifestarse, una lucidez más abierta, etc. Evolucionar y crecer es ponernos en sintonía con el universo. Es armonizarnos con la corriente de la vida.
      El sentido de cada momento de nuestra existencia es evolucionar y crecer, hacernos más sabios, más compasivos, más generosos, más pacientes, más serenos, más alegres, más amorosos, con más sentido del humor, más vivos, etc. Es preciso que nos detengamos de vez en cuando a analizar si estamos en sintonía con todo. Si estamos aprendiendo o hemos olvidado hacerlo, si creemos en el potencial que tenemos o nos hemos anquilosado en una visión rígida de nosotros mismos.
      Todo lo que nos sucede en la vida sirve para evolucionar, todo es una herramienta para crecer en sabiduría y compasión,  nada es baldío. Una enfermedad, la pérdida de un ser querido, el fracaso de una relación, una ofensa malintencionada, etc., todo son ocasiones para  desarrollar el potencial que reside en nosotros. Necesitamos aprender a extraer la esencia de la vida, necesitamos ponernos en armonía con el cosmos y dejarnos formar parte del inagotable proceso evolutivo en que estamos inmersos.    

jueves, 22 de noviembre de 2012

Cambio y Presencia


El proceso de transformación personal es complejo. Por una parte, es preciso modificar ciertos hábitos, creencias y estados mentales, y por otra, es necesaria la aceptación y apertura. En una primera aproximación se enfatiza cambiar la mente, controlar las emociones y los comportamientos nocivos, ser mejor persona y aspirar a convertirse en una individuo compasivo y sabio, un ser volcado a ayudar a los demás, siempre con las palabras precisas y una ética impecable.  
  Pero el cambio no es todo pues en otras etapas también es preciso atender al momento presente y la vivencia consciente y lúcida de cada instante.

martes, 3 de abril de 2012

La Naturaleza Primordial


El propósito principal de la práctica de la meditación es hacer que se desvele nuestra naturaleza primordial, lo que realmente somos. Todo lo que buscamos está ya aquí y ahora, en este momento y en este mismo lugar; sólo necesitamos la lucidez para reconocerlo.
No obstante, la mayoría de las personas emprendemos el camino espiritual porque nos sentimos incompletos o defectuosos. Pensamos que hay algo malo en nosotros o que tenemos que mejorar y evolucionar. A partir de estas convicciones podemos emplear años recorriendo un camino espiritual y terapéutico con la expectativa de eliminar lo malo o llegar a ser mejores. Como consecuencia, parece que efectivamente mejoramos o evolucionamos; sin embargo, desde el punto de vista de nuestra naturaleza primordial no hemos hecho nada, sólo hemos estado jugando en un mundo de ideas y pensamientos. Desde el punto de vista último estamos tan lejos como antes de reconocer nuestra naturaleza primordial.  
 Nunca hubo nada malo en nosotros y nunca hubo nada que mejorar. Nuestra realidad final es inexpresable y completa, más allá de definiciones y limitaciones; anterior al tiempo y totalmente presente en cada instante. Aunque relativamente nos sintamos mejor, desde la perspectiva de la realidad absoluta nada ha cambiado, porque nada tenía que cambiar.
 Cuando nos imaginamos cómo será la realización espiritual, vemos diferentes cosas. Cada persona, en función de su carácter, imagina algo distinto. Hay quienes sienten que llegar a la meta espiritual es sentirse lleno de gozo y luz en todo momento, para otros es alcanzar un estado muy especial en el que ya no hay ningún defecto ni complejo, otros lo imaginan como llegar a ser valorado, admirado y reconocido por todos; algunos sienten que tendrán mucho poder y sabiduría de modo que podrán actuar sobre los demás; hay quienes se imaginan la perfección como la capacidad de ser justos y no cometer errores. 
 Sin embargo, despertar a la realidad que somos no tiene nada que ver con todo eso. Todas esas son las opiniones del ego. Muchas veces nos esforzamos por alcanzar eso a través de la meditación y las psicoterapias, pero no obtenemos resultados. Lo que somos transciende la ilusión en que vivimos. Modificar el sueño no cambia lo que sucede al despertar.
 El estado en el que estamos la mayoría de las personas corrientes suele definirse como un estado de ignorancia y ofuscación. En otras palabras, ignoramos nuestra esencia y estamos ciegos a la realidad. Esta ceguera crea un vacío que nos cuesta soportar y necesitamos llenarlo con algo. Así es como aparece el yo, el tú, los demás y el mundo. Proyectamos un mundo como consecuencia de no ver la realidad absoluta. Nos vemos defectuosos e incompletos como una forma de llenar el vacío de no ver lo que verdaderamente somos.
 La analogía más conocida que describe este proceso es la cuerda y la serpiente. Un hombre camina por un sendero en la oscuridad y ve algo alargado y enroscado. Inmediatamente reacciona y da un salto hacia atrás pues cree que es una serpiente. Luego, ilumina el lugar con una linterna y ve que sólo era una cuerda. El fracaso al ver la realidad de la cuerda hace que proyecte la imagen de una serpiente y reaccione con miedo. 
De la misma manera, nuestra falta de suficiente lucidez nos impide percibir la naturaleza primordial. Como consecuencia, el vacío que deja la ceguera lo llenamos con la proyección de ser un individuo con algún defecto o algo por mejorar. La proyección es falsa (como lo es la serpiente), es una invención de la mente. Sólo cuando tenemos más lucidez y sabiduría podremos ver que ese individuo no existe (como cuando al iluminar el lugar la serpiente no está). Al despertar la sabiduría no hemos destruido al individuo porque éste nunca estaba, sólo hemos desvelado lo que siempre ha sido cierto.
 Así pues, más que mejorar, lo que buscamos es una mayor calidad de conciencia para poner luz a lo que somos y a lo que nos rodea. Lo que ofusca la percepción es el exceso de atención a las experiencias sensoriales. Estamos saturados de sensaciones, olores, sabores, experiencias táctiles, sonidos, formas y colores. Algunos placenteros y otros dolorosos, algunos agradables y otros desagradables o neutros. 
  Esto no quiere decir que sea mala o negativa la experiencia sensorial ni quiere decir que para ser verdaderamente espiritual  uno tenga que lograr una especie de insensibilidad de los sentidos. Lo que significa es que el interés exclusivo a lo que los sentidos nos hacen experimentar nos condiciona y nos impide una mayor lucidez para vislumbrar la realidad primordial. 
  Las conciencias sensoriales nos provocan inevitablemente reacciones de deseo y aversión. Luego, estos dos sentimientos controlan nuestro comportamiento y pensamientos y entramos en una cadena de sucesos que nos arrastra más allá de lo que verdaderamente importa. Cuanto más nos implicamos en los sentidos, más nos vemos envueltos en cadenas de deseo, rechazo y miedo, y más atrapados estamos en la ofuscación. Finalmente, acabamos olvidando que hay una realidad por desvelar. Perdidos en el mundo de las apariencias no recordamos el camino hacia la naturaleza primordial.
  El método más empleado y efectivo para llegar a desvelar nuestra esencia es la contemplación de la mente. Mediante la meditación en la naturaleza esencial de la mente podemos empezar a reconocer las proyecciones como lo que son. De este modo, cuando los pensamientos y emociones son reconocidos puede emerger el conocimiento de lo que esencialmente somos.
 La práctica consiste en dejar la mente en su estado natural y observar lo que sucede. Debemos meditar sin buscar un estado mental en particular y sin rechazar nada de lo que aparezca. Todo lo que la mente traiga es observado con desapego y lucidez, dejando que desaparezca en cuanto venga. Tampoco buscamos dejar la mente en blanco ni algún tipo de pensamiento espiritual. Todos los pensamientos, ideas, imágenes y sentimientos que aparezcan los observamos con imparcialidad y apertura, sin darles importancia ni tenerles miedo. 
 Meditamos sin expectativas de que ocurra algo especial y sin temor a fracasar. Lo más importante es ser capaz de observar los pensamientos que surjan sin que nos arrastren ni alejen del momento presente. Incluso la monotonía, el aburrimiento o la pereza que aparecen en esta forma de meditar deben ser contemplados como algo que la mente trae.
 En esta contemplación, gradualmente empezamos a vislumbrar algo más, comenzamos a intuir la energía que subyace a los pensamientos, la esencia de donde emergen. Los pensamientos pueden aparecer o no, pero percibimos su naturaleza originaria y su destino al desaparecer. Vemos su claridad y lucidez. Apreciamos su naturaleza de intangibilidad y cognición.
 Lo que se intenta desvelar es la naturaleza de los contenidos mentales. Podríamos decir que existen tres grados en la meditación. Cuando observamos la mente, en la superficie encontramos movimiento y cambio, pensamientos, ideas, imágenes… Luego, tras una contemplación serena y lúcida descubrimos la naturaleza de la mente, vemos que todos esos contenidos son cognición y vacío. Todo lo que la mente produce, emerge, sucede y se desvanece en la naturaleza intangible y lúcida. Finalmente, cuando alcanzamos un grado mayor de lucidez, se desvela la esencia de la naturaleza de la mente, la fuente inconcebible de donde emergen todos los fenómenos. 
 Mediante este proceso comienza a emerger la auténtica sabiduría, la claridad mental que reconoce la naturaleza primordial de todos los seres. Alcanzamos el objetivo de la meditación y nos hacemos invulnerables al sufrimiento. Encontrar lo que somos es la verdadera paz.